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El Comandante Franco

La figura descatalogada

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En alguna ocasión alguien ha preguntado por qué la primera pieza que abre el catálogo está codificada como S2-F01 o, en otras palabras si hubo alguna vez una Serie I. El 'misterio' se desvela ahora por primera vez y la respuesta es: sí, hubo una serie I integrada hasta la fecha por tan sólo una figura codificada como S1-F01. Esta pieza, cuya imagen se muestra en estas páginas, fue el primer modelo editado por Miniaturas Andrea. Se trata de una figura excepcional por el doble motivo de ser la única fabricada en 110mm y la única también en ser retirada más tarde del catálogo.

El Comandante Franco

La importancia de esta figura en el lanzamiento de Miniaturas Andrea merece un comentario aparte. Cuando la pieza vió la luz en 1983 habían transcurrido 8 años desde la muerte del General Francisco Franco cuya personalidad contaba todavía con numerosos simpatizantes entre las clase dirigentes de España, inmersa ya en los profundos cambios políticos y sociológicos que estaban transformando la nación en la monarquía parlamentaria de nuestros días. El mercado de miniaturas de la época era minúsculo y claramente sesgado hacia compradores de ideología derechista, nostálgicos del general que había gobernado España durante casi 40 años.

En el intento de generar los fondos indispensables para el lanzamiento de la nueva compañía, los Andrea editaron esta miniatura vendiéndola en piezas y ya acabada. Docenas de copias pintadas por Concha y los mismos hermanos fueron vendidas rápidamente en una operación que podría calificarse como exitosa, al menos de acuerdo con las posibilidades del momento, haciendo posible la creación de los modelos subsiguientes.

Cuando poco después la joven compañía comenzó sus primeras exportaciones la pieza se retiró debido a las dificultades en la reproducción que su tamaño suponía con los medios entonces disponibles y la poca demanda que cabía suponer para una miniatura que todavía era capaz de provocar animosidades de índole político.

En sí mismo el modelo podría calificarse como un trabajo de transición en el que se combinan técnicas modelísticas diversas. La cabeza por ejemplo, fue tallada enteramente en un trozo de tiza, mientras que para el cuerpo y los detalles se utilizaron Das Pronto, Boddy Putty y Plumber Seal; una masilla epoxídica de dos componentes.

Carlos I

Documentando una pieza hasta las últimas consecuencias

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Hacia 1985 se habían producido algunos cambios favorables en la pequeña empresa que seguía nutriéndose exclusivamente del trabajo de los tres fundadores. Se accedió por fin al primer local independiente: un pequeño taller de unos 20m2 en los suburbios madrileños que pudo alquilarse con los magros ingresos de la incipiente compañía.

Carlos I

Se pensó entonces que había llegado el momento de editar un modelo de primera clase que desplegase todos los conocimientos adquiridos en el primer período de plena dedicación a la creación de figuras. La elección recayó en diseñar una figura de 54mm sobre el emperador Carlos I de España (Carlos V de Alemania) fielmente basada en la armadura que creó para el mismo Bartolomé Capri y que entonces como ahora se hallaba expuesta en la Armería del Palacio de Oriente de Madrid. Nada más comenzarse a realizar la figura un hecho terrible se puso de manifiesto: la documentación disponible era insuficiente para conseguir el grado de detalle que Fernando se había fijado como meta y que incluía la representación de cada remache y relieve por minúsculos que estos fueran.

Sólo había una solución, conseguir el acceso a la armadura original en el interior del museo, lo que se consiguió después de un par de meses de ardua negociación. Finalmente, la pieza pudo fotografiarse completamente desde prácticamente todos los ángulos posibles. El sorprendente resultado, después de seis meses de duro trabajo no obtuvo desafortunadamente el éxito esperado y pasó relativamente desapercibida.

El Chevauxleger

La primera pieza a caballo

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Fue en 1986 cuando se sintió que el momento para la creación de una figura a caballo había llegado. En aquel tiempo los modelos Andrea habían experimentado una considerable evolución. Al contrario de las primeras figuras, que habían sido modeladas en pasta fresca, las nuevas piezas se tallaban enteramente con cuchillas y limas de forma similar a como se trabaja el mármol. Los modelos de este período se identifican fácilmente, ya que tienden a ser marcadamente estilizados como consecuencia de que la mayor parte de los ajustes se han conseguido mediante mermas de material. Por otra parte se observa en todos ellos un acabado limpio y definido sólo posible mediante la talla.

El Chevauxleger

La base para esta pieza es una conocida fotografía de guerra que se reprodujo de nuevo hasta el mínimo detalle mediante innumerables horas de trabajo.

Desde el punto de vista de la producción, supuso un importante reto adicional ya que se trataba de una compleja miniatura compuesta por muchas piezas diminutas. Todo ello conllevó otra vuelta de tuerca en la pequeña compañía, que no se había enfrentado hasta la fecha con nada parecido.

Es interesante notar que todos los modelos de este período fueron realizados con masilla epoxídica de dos componentes, incluyendo cinturones, correas y otros elementos que muchos diseñadores suelen resolver añadiendo otros materiales. Existía una honda preocupación por el control absoluto del medio y sus tratamientos provenientes de la necesidad imperiosa de controlar la forma y el volumen.

La infantería andando

Los años de la segunda guerra mundial

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Hacia 1988 la compañía seguía progresando. Se contaba con un nuevo y mayor estudio (40m2), y cierta estabilidad gracias a la existencia -aunque en estado germinal- de una red de ventas internacional. Los hermanos Andrea tenían divididos sus esfuerzos entre la producción de Miniaturas Andrea y la de Verlinden para quien diseñaron algunas docenas de interesantes figuras.

La infantería andando

El mercado de la época está fuertemente centrado en miniaturas de la Segunda Guerra Mundial por lo que una serie sobre el tema comienza y aparece la primera viñeta de figuras de infantería alemana andando. Fernando Andrea es de nuevo el responsable de este impresionante 'tour de force' en el que tres figuras compuestas por 48 piezas totalmente intercambiables permiten la creación de múltiples variaciones. El ingenuo encanto de estas figuras tiene como contrapunto un acabado muy difícil de igualar. Se trata de una obra maestra admirada en todo el mundo. La miniatura fue modelada en pasta prácticamente en su totalidad y realizada enteramente a mano sin ayuda de elementos mecánicos. Es un hito en la carrera de Fernando quien demuestra con este trabajo un dominio del oficio como pocas veces se ha visto.

T.E. Lawrence

La figura

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La figura del excéntrico y romántico coronel Lawrence ya ejercía un poderoso influjo sobre mucha gente bastante antes de que David Lean filmase su famosa película sobre el personaje.

Carlos Andrea había estado especulando con la idea de esta pieza durante algunos años hasta tomar la decisión de producirla en 1988. La figura estuvo a punto de no realizarse ya que existían muchas dudas sobre su viabilidad comercial pero, finalmente, se resolvió acometer el proyecto.Casualmente, Cathy Mark, correctora de la mayor parte de los textos en inglés de la compañía y buena amiga de Carlos, compartía también un antiguo interés por el personaje, jugando un papel no despreciable en la decisión final. También fue de gran ayuda con el soporte documental, poniendo a disposición de Carlos libros, fotografías, datos y anécdotas relacionadas con el tema.

T.E. Lawrence

Como de costumbre no se omitió detalle alguno y desde el dromedario (un animal del Zoo de Madrid, extensamente fotografiado después de algún problema con los guardias) hasta la daga de Lawrence, no se escatimó ningún esfuerzo en la creación del modelo.

Afortunadamente la figura tuvo un gran éxito comercial desde el principio. Se editó en el centésimo aniversario del nacimiento de Lawrence y se la vió en muchas competiciones internacionales durante ese año y los siguientes. Fue premiada con el prestigioso trofeo de Modell Fan a la mejor figura de 1988. Se trata de un verdadero ejercicio de elegancia y proporción.

El caballero gótico

Un reto a caballo

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Estamos en 1994. La compañía se ha trasladado recientemente a un pequeño pueblo en las estribaciones de la sierra del Guadarrama, cerca de Madrid. En la continua búsqueda de nuevos retos surge la idea para una figura montada en 90 mm. Este tipo de figura no era frecuente por entonces - como tampoco lo es ahora - debido a los altos costes y dificultades inherentes a su diseño y fabricación. Dificultades que hacen que la mayoría de los fabricantes ni siquiera se planteen la creación de tales piezas.

El caballero gótico

Se trata mayormente del trabajo de Fernando Andrea quien prácticamente se recluye en el estudio durante siete meses de arduo trabajo hasta culminar finalmente esta increíble pieza, reminiscente de alguna manera de su antiguo trabajo con el emperador Carlos I. La pieza es una soberbia obra de arte de la que emana una serena y equilibrada belleza ante la que ningún espectador queda indiferente.
Todo el conjunto se realizó enteramente a mano utilizando una técnica mixta de modelado y talla. No existen partes de metal en la escultura original: el perfecto acabado se consiguió después de innumerables horas de cuidadoso lijado. Es difícil de creer cuando se observa alguna zona en particular, como la cota de malla en el cuello del caballo, pero es la verdad.
En otro sentido esta pieza marca la culminación de un largo período en la carrera de Fernando Andrea y el principio de una nueva tendencia especialmente relacionada con el movimiento y la composición que le llevaría tiempo más tarde a la creación de otra obra maestra, su Elefante de Guerra Cartaginés en 54mm, pero esto es ya otra historia.

La diligencia

Una sorpresa inesperada

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Miniaturas Andrea había ya recorrido una parte del camino y estaba avalada por varios éxitos mundiales cuando se pensó que había llegado el momento de crear algo realmente diferente, algo que no se hubiese intentado antes. De hecho, más de un miembro del equipo director de la compañía y la mayor parte de los intermediarios comerciales mostraron su clara oposición al proyecto. A pesar de todo ello Carlos Andrea decidió seguir adelante.

La diligencia

Se originó una especie de revolución en el estudio. Hacía ya algunos años que otros artistas además de los hermanos Andrea realizaban trabajos para la compañía pero esta era la primera vez que se formaba un equipo específico de varios de ellos. Este equipo desarrolló las más de 170 piezas que componen esta espectacular miniatura que incluye elementos en fotograbado y resina, un complejo folleto de instrucciones, etc. Un artista excepcionalmente dotado y viejo amigo del estudio, Baldomero Sáiz, jugó un papel especial en esta producción que abrió el camino de futuros trabajos de igual o mayor ambición. Cuando la 'pesadilla' de trabajo y tensión hubo terminado, recién pintada la primera copia por el mismo Baldomero sólo se pudo lamentar que el mismo John Ford no pudiese estar presente para disfrutar de la pieza.

Caballero en 90mm

Un viaje al pasado

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Caballero en 90mm

Las responsabilidades propias de la dirección de la compañía -entonces creciendo a buen ritmo- estaban apartando progresivamente a Carlos Andrea de la actividad modelística. No sin cierta ironía, eran pocas las oportunidades en que los hermanos Andrea podían trabajar juntos en algún proyecto tal y como habían hecho durante muchos años. Esta pieza fue una de las pocas excepciones y epitomiza en más de un sentido el trabajo conjunto de los dos artistas.

Detrás de su aparente simplicidad, este caballero que mira fijamente al espectador encierra un profundo conocimiento del arte de diseñar figuras en miniatura, aquilatado sólo después de muchos años de completa dedicación a la pasión de unas vidas. La figura fue un éxito fulgurante y una inagotable fuente de inspiración para modelistas y fabricantes.

U-Boat 7C

La bienvenida a nuevas tripulaciones

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El 7c fue lanzado en 1996 como parte de la serie de grandes miniaturas inaugurada por la diligencia. Fue el trabajo de mayor complejidad realizado hasta la fecha incluyendo también piezas formadas en materiales diversos.

La miniatura despertó un enorme interés en su aparición siendo ciertamente celebrada muy especialmente por modelistas y coleccionistas interesados en la Segunda Guerra Mundial. Otro aspecto de este período que merece ser resaltado es el importante papel desarrollado por artistas de nuevo cuño. Aunque artistas independientes venían desarrollando modelos para el estudio desde hacía muchos años (el primero fue Julian Hullis en 1990), esta era la primera vez que escultores externos realizaban una parte mayoritaria del trabajo bajo la supervisión del estudio Andrea.

U-Boat 7C

Con el fuerte ritmo de lanzamientos de la compañía, se hacían cada vez más frecuentes las estancias de modelistas externos en el estudio para desarrollar los diferentes proyectos. Algunos de ellos ganarían renombre internacional. Con el tiempo se fue desarrollando una cierta revolución modelística en la que el grupo inicialmente reducido de artistas evolucionó hasta convertirse en mayores equipos de diseñadores y artesanos trabajando de manera coordinada. Incluso figuras sencillas son el resultado del trabajo de más de una persona, empezando por el diseño inicial que se discute por el departamento artístico en su conjunto.

Volviendo al submarino, todo el trabajo del barco fue realizado por Baldomero, cuya pericia modelística y conocimiento del tipo 7C son ciertamente difíciles de igualar.

Las figuras fueron modeladas por el celebrado Raúl Latorre, quien trabajó en las mismas durante algunos meses bajo la estrecha supervisión de Carlos Andrea.

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En el nombre de la rosa

En el Nombre de la Rosa: La nueva era Quince años después del lanzamiento de la primera figura Andrea, la compañía se muda de nuevo a un estudio mucho más amplio mientras la producción continúa al ritmo establecido.

En el Nombre de la Rosa puede calificarse como una miniatura de 'última generación'; el resultado de combinar un diseño atrevido y una cuidadosa producción. Se trata del trabajo de Ángel Terol y es también una de las primeras piezas de carácter no militar en las series que Andrea viene favoreciendo en los últimos tiempos con la clara intención de abrir la afición de construir y pintar 'soldados en miniatura' a las nuevas generaciones de modelistas, quizás más interesados en temas no estrictamente militares.



> Contacto
+(34) 91 857 00 08

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